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viernes, 7 de abril de 2017

¡Talleres de Pascua 2017!


Hoy os presento los que serán nuestros talleres para estas próximas Pascuas.

Tendremos 3 talleres para 3 edades diferenciadas.

El primero, el taller de técnicas de estudio para niños y jóvenes. Sigue siendo áltamente demandado, ya que en él los chavales van a aprender a estudiar, a priorizar el tiempo, a resumir, esquematizar y a leer de forma que comprendan lo que van estudiando.

El segundo, un taller para los pequeños de casa, de habilidades sociales, en el que aprenderán en un pequeño grupo cómo relacionarse con los demás y cómo identificar sus emociones para saberlas gestionar.

Y por último, un taller de técnicas de estudio enfocado para adultos. Para aquellas personas que estén preparando oposiciones, exámenes oficiales, etc, y necesiten habilidades de organización y saber cómo priorizar el tiempo.

Si estás interesado en cualquiera de los tres, no dudes en llamar o escribir y te resolveremos cualquier duda.


¡No te los pierdas!



Sara Ros Centre de Psicologia
c/ Escorredor, nº 52, 2º A Burriana (Castellón)

Telf. 609 156 125
sarapsicologa87@gmail.com






martes, 4 de octubre de 2016

10 consejos para aplicar límites educativos

¡Hola de nuevo!

Hoy me gustaría hablaros sobre los límites en la educación. Y es que para conseguir una disciplina eficaz con nuestros hijos, es importante marcar unas reglas en casa con el objetivo de cumplirlas.

Antes de comenzar, hemos de tener claro que estas reglas deben ser coherentes y firmes, es decir, hemos de pensar si nuestros hijos las pueden cumplir, y que vamos a ser firmes con la norma establecida, no cediendo ante sus súplicas o rabietas.

Cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos tener en cuenta algunos consejos básicos:

1. Objetividad. Es frecuente escuchar expresiones como "Pórtate bien", "Sé bueno"o "No hagas eso". Estas expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos entenderán mejor la orden si la hacemos de forma concreta. Hemos verbalizar la orden de forma más concreta. Una forma más adecuada sería: "Habla bajito", "Da de comer al gato ahora".

2. Opciones. En muchos casos podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada para decidir cómo cumplir las órdenes. La libertad de oportunidad hace que el niño sienta que tiene el poder y control, reduciendo así su resistencia. Por ejemplo: "Es hora de vestirse, ¿Eliges tú el pantalón o lo elijo yo?

3. Firmeza. Como os decía, hay cuestiones que requieren cierta firmeza. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos ni faltas de respeto. Que no se te olvide que serás mejor cómplice de tu hijo si aplicas un firme mandato. La firmeza se encuentra entre lo ligero y lo autoritario.

4. Acentúa lo positivo. Muchas veces nos centramos en lo negativo, rectificamos errores, reñimos por lo negativo, y se nos olvida reforzar lo positivo. Es muy importante que no dejemos de hacerlo, ya que si el niño observa que es atendido y reforzado por estas conductas, tenderá a repetirlas con más frecuencia.

5. Guarda las distancias. Cuando decimos "Quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando un momento de tensión entre ambos. Una buena estrategia es verbalizar la regla de forma impersonal: "Son las 9, hora de acostarse".

6. Explica porqué. En ocasiones no es posible, pero tenemos que tener en cuenta que si el niño entiende que no puede hacer determinada conducta porque supone un peligro para sí mismo o para otros, se sentirá más animado a obedecerla.

7. Sugiere una alternativa. Siempre que apliques un límite, intenta indicar una alternativa viable. Sonará menos negativos si el niño se siente compensado. Por ejemplo: "Este pinta labios no es para jugar, aquí tienes un lápiz y papel para pintar". Al ofrecerle alternativas, no le niegas su deseo de pintar, pero le enseñas que no su opción no es una buena alternativa.

8. Firmeza en el cumplimiento. Las rutinas y las reglas de casa deberían cumplirse día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Sólo así se convertirán en una costumbre y no deberás repetirlo cada día, porque se tomará como algo que hay que hacer por rutina familiar.

9. Desaprueba la conducta, no al niño. Deja claro a tus hijos que estas desaprobando su comportamiento, pero no a ellos. No les muestres rechazo con un "eres malo", es mejor un "Esto que acabas de hacer está mal hecho".

10. Controla tus emociones. Si te muestras muy enojado, es muy probable que castigues a tus hijos más severamente incluso que lo hagas verbal o físicamente.  Ante un mal comportamiento, lo mejor es contar con un minuto de calma, y después enfrentarse con más tranquilidad a la situación, para ser capaz de pensar con serenidad y no dejarte llevar por tus emociones.

Espero que estas pautas os ayuden en la educación de vuestros hijos.

Para cualquier duda, consulta o sugerencia, podéis escribir a:

sarapsicologa87@gmail.com


Sara Ros Centre de Psicologia
c/San Vicente nº 40, 1ºA. Burriana
Telf. 609 156 125
sarapsicologa87@gmail.com

lunes, 28 de octubre de 2013

Los niños que duermen con la luz encendida...


Muchos padres dejan una lámpara encendida en la habitación del bebé para reducir su "miedo" a la oscuridad.

Se trata de una costumbre innecesaria que, además, puede afectar a sus salud.
El bebé desde que nace, se acostumbra a todo lo que le enseñamos. Por ello, si dejamos la luz encendida en la habitación, se acostumbrará a ella y, si un día se despierta a medianoche y no la encuentra, es posible que proteste. 

Si se despierta por la noche porque tiene hambre o sed, podemos dejar encendida una luz próxima a su habitación, pero nunca una lámpara dentro de la misma. 
Si le damos de comer o beber durante la noche, es preferible hacerlo lo más discretamente posible. Una vez haya acabado, deber devolverlo a su cama para que vuelva a dormirse por su cuenta.

En la oscuridad segregamos una hormona llamada melatonina, que es la que nos ayuda a regular el ritmo de vigilia y sueño. A más luz en la habitación, menor será la producción de melatonina, con lo que se dificulta la posibilidad de conciliar el sueño.



Curiosamente, una investigación encontró correlación muy fuerte entre la miopía y el hecho de haber dormido con la luz encendida hasta los dos años, pero no después de esa edad. Los autores del estudio apuntan la hipótesis de que el ojo se desarrolla sobre todo durante los primeros años de vida, y por lo tanto, es más vulnerable a la luz, pero consideran que no es un estudio concluyente. 



Si deseas ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en:

sarapsicologa87@gmail.com
Telf. 609 156 125


martes, 15 de octubre de 2013

¿Cómo se instaura el hábito de la alimentación?


La importancia que tienen los hábitos en la educación del niño está ligada al sentimiento de seguridad que necesita para crecer feliz.
Ningún niño se siente seguro en la incertidumbre, de manera que es necesario establecer unos horarios que le anticipen lo que va a ocurrir después y le ayuden a regular sus ritmos biológicos.

En la instauración de hábitos son imprescindibles las rutinas, actividades que hacen todos los días de la misma manera.

El niño debe adquirir el hábito de la alimentación desde su nacimiento para que nose converta en una fuente de conflicto. Todos comemos, pero no todos tenemos buenos hábitos de alimentación. Adquirirlos no sólo influye en el crecimiento, el bienestar y la salud del niño, también facilita la adquisición de aprendizajes posteriores.

Acompañar las rutinas de tareas de colaboración -como poner la mesa-, comer a un horario fijo y hacer que eses momentos sea para disfrutar en familia, son condiciones fundamentales para conseguir eque el niño aprenda no sólo a comer bien, sino también a ser un adulto seguro y capaz de solucionar conflictos de manera eficaz.



¿Cómo instaurar el hábito de la alimentación?

- En el mismo momento:

Se debe comer siempre a las mimas horas. Es preciso observar las necesitidades fisiológicas del niño, en función de éstas, elaborar un plan que debe cumplirse rigurosamente, sobre todo al principio, hasta que el niño lo interiorice.

A los seis meses es conveniente que el niño esté acostumbrado a un horario regular de comidas. Una vez haya interiorizado éste horario se puede modificar ocasionalmente sin que desaparezca el hábito.

- En el mismo lugar:

Se de be comer siempre en el mismo lugar. El niño sabrá dónde están los utensilios necesarios para comer, y los asociará con el momento de la comida. Dependiendo de su edad y sus capacidades, se le asignarán taresas que tengan que ver con la organización de la mesa.

- De la misma manera:

Hay que avisar al niño de que se acerca el inicio de la comida para que vaya finalizando la actividad que está haciendo.

También hay que recordarle el ritual previo a sentarse a comer -ponerse el babero, lavarse las manos, poner la mesa-, y si es necesario, acompañarle mientras lo hace.

Una vez en la mesa no se debe tardar mucho tiempo en servir la comida. Los niño soportan mal las esperas, sobre todo si tienen hambre.

Para levantarse de la mesa hay que esperar a  terminar la comida. Después se recoge -dependiendo de la 
edad y capacidades del niño- y con ello se da por finalizada la rutina. 

Con esta práctica se busca la participación del niño, hacerle responsable y protagonista de las tareas. 

La motivación a estas edades depende de la actitud con la que los padres presenten las cosas. Los niños son capaces de realizar grandes esfuerzos y se entusiasman con lo que les proponen sus padres. Hay que hacer comentarios del tipo: "Me ayudas tanto...Muchísimas gracias" Y premiar su colaboración "Como me has ayudado, hemos acabado tan rápido que podemos jugar un ratito juntos"

Hay que permitirles que practiquen con la cuchara, enseñarles a utilizar el vaso, a usar palabras como "gracias" y "por favor", dejarles comer solos, decirles cómo se mete la vajilla en el lavaplatos, etc. 
Hay un sin fin de tareas que pueden ir asumiendo según van creciendo.

Mantenerse firme con las rutinas y los límites es vital para que el niño se sienta seguro. El manejo adecuado de las rutinas ayuda a prevenir y controlar conflictos, como las rabietas.