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jueves, 18 de mayo de 2017

El "spinner" ¿Tan perjudicial es?

Hace unos dias, leia por facebook una carta escrita por un profesor refiriéndose a la nueva moda de los niños y jóvenes de hoy, el spinner. 

En dicha carta, comentaba cómo profesores y padres se enfrentan a una lucha diaria contra dicho aparatito. 

Después de varios dias dándole vueltas... creo que es momento de poder expresar mi opinión al respecto. Y es que parece que todos nos hemos olvidado un poco de cuando nosotros hace 20, 30, 40 o 10 años, pasábamos los recreos pegados a "los tazos", las peonzas o las cartas de olor. Y allá donde fuéramos, íbamos pegados a lo que en ese momento fuera la moda. ¿Qué diferencia hay con los niños de hoy en día? Pues seguramente la cantidad de estímulos que tienen. Estoy de acuerdo con el maestro Konrad Vic en que los niños de hoy tienen a su alcance una gran cantidad de incentivos que lejos de ayudarles a concentrarse, como alegan los defensores del spinner, los sobreestimulan, distraen y alejan de lo que es para nosotros los adultos, un juego "adecuado".

Si, hay un juego adecuado, sano, atractivo y creativo. Y está muy lejos de consolas, tablets y ordenadores, ya que éstos solo consiguen que el niño se convierta en un sujeto pasivo, lejos de idear, imaginar y estimular su cerebro. En eso, estamos de acuerdo.

Pero, creo que estamos endemoniando un aparatito por el simple hecho de que lo vemos en todas partes estas semanas. 


¿Mi opción? Que padres y profesores, pongan límites y normas sobre el uso de determinados juegos en los momentos que no sean adecuados. Que desde pequeños se restrinjan las horas de aparatos electrónicos y se fomente el juego imaginativo. 

Sinceramente, creo que es mucho más perjudicial para ellos pasar tantas horas delante de un televisor,  sentados en el sofá jugando a la consola o tirados en la cama con la tablet, que un objeto en el que tienen que tener paciencia para darle vueltas...

Y tú, ¿Qué opinas?

viernes, 4 de noviembre de 2016

¿Cómo actúo ante una experiencia traumática de mi hijo/a?

Seguro, que si estuviéramos ahora hablando tú y yo, y te preguntara por una experiencia traumática de tu vida, cerrarías los ojos y podrías revivir con imágenes, e incluso a veces con sensaciones, lo que pasó y lo que sentiste, ¿verdad?

Cuando pasamos por una experiencia traumática, si ésta es pequeña, el cerebro de un niño puede ser capaz de entenderla por sí sólo. Como cuando se cae un juguete en tierra y se rompe.
Pero si el susto es mucho mayor, el cebrebro del niño
puede no procesar esa información y entonces ocurre lo que llamamos "miedo irracional".
Supongamos ahora que un perro se abalanza sobre tu hijo. Aunque el dueño haya sido capaz de pararlo a tiempo, el niño se queda con dos impresiones: la imagen del perro atacándolo, y la sensación de pánico. 
En este caso, las impresiones han sido tan fuertes que, si no hacemos nada, pueden quedarse grabadas en su cerebro para siempre, y desarrollarse a partir de ahí un miedo irracional a los perros. 


Pero tú puedes desactivar esas impresiones traumáticas. Lo único que tienes que hacer es ayudar a tu hijo a hablar de lo que ha visto y de lo que ha sentido. Y esto es porque cuando una persona asustada habla de lo que ha sucedido, su hemisferio izquierdo comienza a comunicarse con el derecho, facilitando así que la parte lógica ayude a la parte visual y emotiva a superar la experiencia. El niño recordará la experiencia, pero ya no lo vivirá con la misma angustia que sitió al principio. 

Hablar con él sobre lo sucedido requiere de tu calma, paciencia y sobre todo de una buena dosis de empatía. 
Es normal que tu primer impulso sea quitarle importancia, ya que si él no está asustado, tú te quedarás más tranquilo. Pero lo cierto es que no hay que convencerlo a él de que eso no fue nada, sino a su cerebro. 



Si necesitas más ayuda sobre éste o otros temas, te antenderemos en:

Sara Ros Centre de Psicologia
c/San Vicente nº 40, 1ºA
Burriana (Castellón)

Telf. 609 156 125
sarapsicologa87@gmail.com

martes, 4 de octubre de 2016

10 consejos para aplicar límites educativos

¡Hola de nuevo!

Hoy me gustaría hablaros sobre los límites en la educación. Y es que para conseguir una disciplina eficaz con nuestros hijos, es importante marcar unas reglas en casa con el objetivo de cumplirlas.

Antes de comenzar, hemos de tener claro que estas reglas deben ser coherentes y firmes, es decir, hemos de pensar si nuestros hijos las pueden cumplir, y que vamos a ser firmes con la norma establecida, no cediendo ante sus súplicas o rabietas.

Cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos tener en cuenta algunos consejos básicos:

1. Objetividad. Es frecuente escuchar expresiones como "Pórtate bien", "Sé bueno"o "No hagas eso". Estas expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos entenderán mejor la orden si la hacemos de forma concreta. Hemos verbalizar la orden de forma más concreta. Una forma más adecuada sería: "Habla bajito", "Da de comer al gato ahora".

2. Opciones. En muchos casos podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada para decidir cómo cumplir las órdenes. La libertad de oportunidad hace que el niño sienta que tiene el poder y control, reduciendo así su resistencia. Por ejemplo: "Es hora de vestirse, ¿Eliges tú el pantalón o lo elijo yo?

3. Firmeza. Como os decía, hay cuestiones que requieren cierta firmeza. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos ni faltas de respeto. Que no se te olvide que serás mejor cómplice de tu hijo si aplicas un firme mandato. La firmeza se encuentra entre lo ligero y lo autoritario.

4. Acentúa lo positivo. Muchas veces nos centramos en lo negativo, rectificamos errores, reñimos por lo negativo, y se nos olvida reforzar lo positivo. Es muy importante que no dejemos de hacerlo, ya que si el niño observa que es atendido y reforzado por estas conductas, tenderá a repetirlas con más frecuencia.

5. Guarda las distancias. Cuando decimos "Quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando un momento de tensión entre ambos. Una buena estrategia es verbalizar la regla de forma impersonal: "Son las 9, hora de acostarse".

6. Explica porqué. En ocasiones no es posible, pero tenemos que tener en cuenta que si el niño entiende que no puede hacer determinada conducta porque supone un peligro para sí mismo o para otros, se sentirá más animado a obedecerla.

7. Sugiere una alternativa. Siempre que apliques un límite, intenta indicar una alternativa viable. Sonará menos negativos si el niño se siente compensado. Por ejemplo: "Este pinta labios no es para jugar, aquí tienes un lápiz y papel para pintar". Al ofrecerle alternativas, no le niegas su deseo de pintar, pero le enseñas que no su opción no es una buena alternativa.

8. Firmeza en el cumplimiento. Las rutinas y las reglas de casa deberían cumplirse día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Sólo así se convertirán en una costumbre y no deberás repetirlo cada día, porque se tomará como algo que hay que hacer por rutina familiar.

9. Desaprueba la conducta, no al niño. Deja claro a tus hijos que estas desaprobando su comportamiento, pero no a ellos. No les muestres rechazo con un "eres malo", es mejor un "Esto que acabas de hacer está mal hecho".

10. Controla tus emociones. Si te muestras muy enojado, es muy probable que castigues a tus hijos más severamente incluso que lo hagas verbal o físicamente.  Ante un mal comportamiento, lo mejor es contar con un minuto de calma, y después enfrentarse con más tranquilidad a la situación, para ser capaz de pensar con serenidad y no dejarte llevar por tus emociones.

Espero que estas pautas os ayuden en la educación de vuestros hijos.

Para cualquier duda, consulta o sugerencia, podéis escribir a:

sarapsicologa87@gmail.com


Sara Ros Centre de Psicologia
c/San Vicente nº 40, 1ºA. Burriana
Telf. 609 156 125
sarapsicologa87@gmail.com

miércoles, 1 de junio de 2016

Los exámenes, ¿Qué puedo hacer para rendir más?

¡Hola a todos!

Hoy comienza el mes de junio, y con él los temidos exámenes finales.
El mejor consejo que puedo daros es llevar el trabajo al día, tener un plan de trabajo durante el curso y no dejar las tareas y repasos para última hora, así conseguiremos llegar a estas fechas con seguridad y optimismo.

Pero si ya llegas tarde, o si aún así te cuesta mantener la calma, voy a dejaros algunos consejos que espero que os ayuden a rendir mejor en estas últimas semanas de estudio.



  1. Divide la tarea en trozos. Márcate pequeños objetivos, tanto diarios como semanales. Por supuesto estas metas han de ser reales. Si vemos que vamos consiguiendo estos objetivos, estaremos motivados y con fuerzas para afrontar el siguiente "trozo" de estudio.
  2. Identifica tu ritmo, o mejor dicho, tu bioritmo. No todo el mundo se concentra a la misma hora del día, o está igual de despejado por la mañana o por la noche. Así que obsérbate, identifica cuales son esas horas en las que estás más concentrado y en las que vas a sacar más partido a lo que estudies, y planifica estudiar en esas horas las materias que más te cuesten.
  3. Elabora un calendario de estudio. Creo que es el consejo más importante. Has de dividir las tareas dependiendo de la cantidad de tiempo que te cueste cada asignatura y de la cantidad de materia que tengas de cada una de ellas. Sólo así estudiarás sin agobio, sabiendo que tienes tiempo para llegar a estudiarlo todo. Es muy importante que el horario sea flexible, y permita imprevistos, y en el que añadas también los tiempos de descanso y de ocio.
  4. ¡Auto-motívate! Cambia tu discurso negativo y frustrante, por frases, palabras, auto-instrucciones que te ayuden a ser positivo y a saber que puedes con todo, ¡claro que puedes!
  5. Evita distracciones. Deja móvil, ordenador, cualquier aparato electrónico que te distraiga, ponlo bien lejos, incluso ponte carteles que digan "Deja el móvil, ponte a estudiar" :)

Espero que estos pequeños consejos os sirvan para acabar estas últimas semanas de estudio con buenos resultados, y podáis disfrutar de unas merecidas vacaciones.


Sara Ros Centre de Psicologia
c/San Vicente nº 40 1ºA
Burriana

Tel. 609 156 125

jueves, 18 de febrero de 2016

Buenos hábitos: La ASERTIVIDAD.

¡Hola!

Después de dos meses de ausencia por el blog, hoy por fin he logrado retomarlo.

Y vuelvo con un tema que estoy segura que a todos os va a interesar. Se trata de la asertividad. ¿Parece una palabra un tanto extraña, verdad? Tranquilos, en seguida os lo explico.

La asertividad es una parte fundamental de las Habilidades Sociales, es decir, aquellas conductas, pensamientos y emociones, que nos ayudan a mantener relaciones interpersonales satisfactorias, y a procurar que los demás respeten nuestros derecho y no nos impidan lograr nuestros objetivos.

Podemos definir la asertividad como una actitud de autoafirmación y defensa de nuestros derechos personales, que incluye la expresión de nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, en forma adecuada; respetando al mismo tiempo, los de los demás. 

Lo que pretendemos es ayudarnos a nosotros mismos a desarrollar nuestra autoestima, y a mejorar la comunicación interpersonal, haciéndola más directa y honesta. 



Para ayudarte a desarrollarla, te cuento a continuación cuáles son las características de las personas asertivas.


  1. Se conoce a sí misma, y suele ser consciente de lo que siente y de lo que desea en cada momento.
  2. Se acepta incondicionalmente, sin que ello dependa de sus logros ni de la  de los demás. 
  3. Sabe comprender y manejar adecuadamente sus sentimientos y los de los demás.
  4. No exige las cosas que quiere, pero tampoco se autoengaña pensando que no le importan.
  5. Acepta sus limitaciones de cualquier tipo, pero, al mismo tiempo, lucha con todas sus fuerzas para realizar sus posibilidades.
  6. Se mantiene fiel a sí misma en cualquier circunstancia y se siente responsable de sus vida y de sus emociones.
  7. Suele dar una imagen de persona congruente y auténtica.
  8. Se respeta y valora a sí misma y a los demás.
  9. Puede comunicarse con personas de todos los niveles: amigos, familiares y extraños.
  10. Elige, en lo posible, a las personas que le rodean, y determina quiénes son sus amigos y quiénes no.
  11. Suele expresar adecuadamente sus opiniones, deseos y sentimientos en vez de esperar a que los demás los adivinen.
Y tu, ¿eres asertivo?



Sara Ros
Centre de Psicologia
c/ San Vicente nº 40, 1º A
Burriana

Telf. 609 156 125
sarapsicologa87@gmail.com

lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Cómo saber si mi hijo/a tiene un problema y necesita ayuda psicológica?

La infancia, niñez y adolescencia no son etapas fáciles para el ser humano. Tendemos a pensar que un niño, solo por el hecho de ser niño, es feliz y vive sin preocupaciones.



Pero no siempre es así. Muchos son los problemas cotidianos que pueden presentarse; en la familia, la escuela, con los amigos...que pueden aparecer en la conducta del niño o incluso en su área emocional.

Y los papás, tutores, y adultos que les rodean, debemos estar atentos y saber si están creciendo psicológicamente sanos. Porque durante esos años se va formando su autoestima, las habilidades sociales, nos formamos una opinión sobre nosotros mismos y sobre los demás, y todo ello tendrá consecuencias a lo largo de las siguiente etapas de la vida.



Y, ¿Cómo saber si el niño/a tiene algún problema y necesita ayuda?


Si en el colegio...

  • Se quejan de que "está en babia"
  • Tiene frecuentes despistes en su vida diaria: los deberes, libros, fechas de exámenes...
  • Le cuesta respetar el turno de palabra
  • Tiene grandes dificultades para permanecer sentado
  • Se quejan de la calidad de presentación de sus trabajo y libretas
  • Tiene dificultades a la hora de enfocar el estudio o en la motivación hacia el mismo: está mucho tiempo delante de los libros sin sacar provecho, anticipa que va a suspender antes de empezar a estudiar, tiene baja confianza en sí mismo a la hora de sacar buenas notas...
  • Se aburre en clase

Si en casa...

  • En ocasiones muestra intención de querer portarse bien pero no es capaz
  • Abandona sus juegos a medias
  • Tiene dificultades en el control de esfínteres
  • Tiene fobias o miedos infantiles que le ocasionan problemas en su vida cotidiana
  • Se encuentra cada vez más agresivo y/o irritable
  • Los padres comienzan a tener dificultades para que el niño se aleje de casa o de alguno de sus familiares por un periodo de tiempo, por corto que sea
  • Presentación repetida de sonidos o de gestos cuando está ansioso: tics
  • Al nacer su hermanito/a ha cambiado su comportamiento sustancialmente
  • Le cuesta controlar su comportamiento
  • Es adolescente y comienza a alterar la vida y convivencia familiar

Si en sus relaciones sociales...

  • Tiene problemas para relacionarse con niños de su edad (bien por ser tímido o porque siempre quiere imponer su opinión y termina por tener problemas con los amigos)
  • Es muy impulsivo/a o excesivamente indeciso/a
  • Se aburre en los grupos de sus misma edad, parece no tener intereses similares
  • Es adolescente y comienza a manifestar conductas de riesgo (imprudencias, relaciones con círculos donde se consume sustancias, él mismo consume sustancias, ha abandonado los estudios y ha manifestado en varias ocasiones que va a abandonarlos...)


Todas éstas son señales de que el niño/a o adolescente, puede estar teniendo algún problema que le puede afectar en su comportamiento o emocionalmente.


Si necesitas consejo, o quieres informarte de los servicios de nuestro centro puedes hacerlo en:

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Telf. 609 156 125