martes, 18 de noviembre de 2014

¿Qué son las Habilidades Sociales y por qué son tan importantes en nuestras vidas?


Las habilidades sociales son una serie de conductas observables, pero también pensamientos y emociones, que nos ayudan a mantener relaciones interpersonales satisfactorias, y a procurar que os demás respeten nuestros derechos y no nos impidan lograr nuestros objetivos.


Son pautas de funcionamiento que nos permiten relacionarnos con otras personas, para poder conseguir un máximo de beneficios y un mínimo de consecuencias negativas, tanto a corto como a largo plazo.

La persona socialmente hábil busca su propio interés, pero también tiene en cuenta los intereses y los sentimientos de los demás, y cuando entran en conflicto trata de encontrar soluciones satisfactorias para ambos.

Las Habilidades Sociales son primordiales en nuestra vida ya que:


  • Las relaciones interpersonales son nuestra principal fuente de bienestar, y también pueden convertirse en la mayor causa de estrés y malestar, sobre todo si tenemos déficits de Habilidades Sociales.
  • Mantener relaciones satisfactorias con otras personas facilita la AUTOESTIMA.
  • La falta de Habilidades Sociales nos lleva a sentir con frecuencia emociones negativas, como la frustración o la ira, y a sentirnos rechazados, infravalorados o desatendidos por los demás.
  • Las personas con pocas Habilidades Sociales son más propensas a padecer alteraciones psicológicas como la ansiedad o la depresión, así como ciertas enfermedades psicosomáticas.
  • Ser socialmente hábil ayuda a incrementar nuestra calidad de vida, en la medida en que nos ayuda a sentirnos bien y a obtener lo que queremos.

La Asertividad es una parte esencial de las HHSS.

Podemos definirla como una actitud de autoafirmación y defensa de nuestros derechos personales, que incluye la expresión de nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, en forma adecuada; respetando, al mismo tiempo, los de los demás.

Un niño que trabaje la asertividad logrará ser él mismo, desarrollar su autoestima y mejorar la comunicación interpersonal, haciéndola más directa y honesta. 

jueves, 16 de octubre de 2014

¿Qué es el método Madre Canguro?

De unos años a esta parte, se está dando a conocer un método llamado "El método madre canguro"


Dicho método se caracteriza por mantener el contacto piel con piel del niño con la madre. Se trata de un método eficaz y fácil de aplicar, que fomenta la salud y el bienestar tanto de los recién nacidos prematuros como de los nacidos a término y que evita el ajetreo que, por norma general, predomina en las unidades neonatológicas.

Las pruebas científicas que apoyan la utilización del Método Madre Canguro (MMC), refieren que su correcta y oportuna aplicación puede:
  • Mejorar los índices de supervivencia de los neonatos.
  • Su utilización no tiene efectos nocivos en el niño.
  • Incrementa la prevalencia y duración de la lactancia materna, y con ello el aumento de peso.
  • Permite un mejor control de la temperatura corporal y del metabolismo del niño (ritmo cardíaco y respiratorio, ciclos de sueño, etc...)

Hoy en día éste método cuenta con evidencia que lo constituye en algo más que una alternativa a los cuidados en incubadora ya que repercute en el control de la temperatura, la lactancia materna y en el desarrollo de los vínculos afectivos.
No obstante, se debe tener en cuenta que las pruebas relativas a la eficacia y seguridad de éste método se refieren únicamente a los recién nacidos prematuros sin problemas médicos, los llamados neonatos estables.

Por el momento no se ha evaluado en el entorno del hogar, es decir, en situaciones en las que no se dispensan cuidados intensivos a neonatos ni se tiene acceso a centros de referencia, pero se están realizando estudios que justifiquen su aplicación en estos entornos bajo la supervisión del centro de salud. 


Y vosotras, ¿Habéis practicado el método Mamá Canguro con vuestros bebés? ¿Conocéis a alguien que lo haya puesto en práctica con sus bebés?


Sara Ros
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Burriana


martes, 25 de febrero de 2014

14 peticiones de un hijo a su padre


1. No me compares con nadie. Si me haces quedar mejor que los demás, alguien va a sufrir. Si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.

2. No me des sin medida todo lo que pida. A veces pido para saber hasta cuánto es razonable tomar.

3. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero perder el respeto por ninguno de los dos.

4. No estés siempre dando órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.

5. Cumple las promesas que hagas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; Si es una penitencia, sostenla.

6. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por tí, ni siquiera para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que dices.

7. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer; decídete y mantén tu decisión, porque si no viviré siempre pendiente del próximo cambio de idea.

8. Déjame valerme por mí mismo. Si lo haces todo por mi, nunca podré aprender. Por si lo olvidaste, sólo se aprende de los errores.

9. Cuando estés equivocado en algo, admítelo. Crecerá la opinión que yo tengo de ti y de paso me enseñarás a admitir también mis equivocaciones.

10. No me exijas que te diga "porque lo hice" cuando hago algo que no está bien. A veces ni yo mismo lo sé.

11. Enséñame a amar y a darme la oportunidad de conocer a los otros. No importa si la vida me lo va a enseñar de todos modos; porque de nada vale si veo que tú no amas ni vives con contacto del prójimo.

12. No me digas que haga una cosa si tú no la haces. yo aprendo siempre de lo que haces; pero me cuesta hacer lo que dices sin coherencia con tu propio actuar.

13. No me digas "No tengo tiempo para tonterías" cuando te cuente un problema mío. O "Eso no tiene importancia". Trata de comprenderme y ayudarme.

14. Y sobre todo si es cierto que me quieres, dímelo de vez en cuando. A mí me gusta oírtelo decir, aunque no creas que sea necesario y aunque yo nunca te lo diga, porque por supuesto, yo te amo con todo mi corazón.

lunes, 28 de octubre de 2013

Los niños que duermen con la luz encendida...


Muchos padres dejan una lámpara encendida en la habitación del bebé para reducir su "miedo" a la oscuridad.

Se trata de una costumbre innecesaria que, además, puede afectar a sus salud.
El bebé desde que nace, se acostumbra a todo lo que le enseñamos. Por ello, si dejamos la luz encendida en la habitación, se acostumbrará a ella y, si un día se despierta a medianoche y no la encuentra, es posible que proteste. 

Si se despierta por la noche porque tiene hambre o sed, podemos dejar encendida una luz próxima a su habitación, pero nunca una lámpara dentro de la misma. 
Si le damos de comer o beber durante la noche, es preferible hacerlo lo más discretamente posible. Una vez haya acabado, deber devolverlo a su cama para que vuelva a dormirse por su cuenta.

En la oscuridad segregamos una hormona llamada melatonina, que es la que nos ayuda a regular el ritmo de vigilia y sueño. A más luz en la habitación, menor será la producción de melatonina, con lo que se dificulta la posibilidad de conciliar el sueño.



Curiosamente, una investigación encontró correlación muy fuerte entre la miopía y el hecho de haber dormido con la luz encendida hasta los dos años, pero no después de esa edad. Los autores del estudio apuntan la hipótesis de que el ojo se desarrolla sobre todo durante los primeros años de vida, y por lo tanto, es más vulnerable a la luz, pero consideran que no es un estudio concluyente. 



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martes, 15 de octubre de 2013

¿Cómo se instaura el hábito de la alimentación?


La importancia que tienen los hábitos en la educación del niño está ligada al sentimiento de seguridad que necesita para crecer feliz.
Ningún niño se siente seguro en la incertidumbre, de manera que es necesario establecer unos horarios que le anticipen lo que va a ocurrir después y le ayuden a regular sus ritmos biológicos.

En la instauración de hábitos son imprescindibles las rutinas, actividades que hacen todos los días de la misma manera.

El niño debe adquirir el hábito de la alimentación desde su nacimiento para que nose converta en una fuente de conflicto. Todos comemos, pero no todos tenemos buenos hábitos de alimentación. Adquirirlos no sólo influye en el crecimiento, el bienestar y la salud del niño, también facilita la adquisición de aprendizajes posteriores.

Acompañar las rutinas de tareas de colaboración -como poner la mesa-, comer a un horario fijo y hacer que eses momentos sea para disfrutar en familia, son condiciones fundamentales para conseguir eque el niño aprenda no sólo a comer bien, sino también a ser un adulto seguro y capaz de solucionar conflictos de manera eficaz.



¿Cómo instaurar el hábito de la alimentación?

- En el mismo momento:

Se debe comer siempre a las mimas horas. Es preciso observar las necesitidades fisiológicas del niño, en función de éstas, elaborar un plan que debe cumplirse rigurosamente, sobre todo al principio, hasta que el niño lo interiorice.

A los seis meses es conveniente que el niño esté acostumbrado a un horario regular de comidas. Una vez haya interiorizado éste horario se puede modificar ocasionalmente sin que desaparezca el hábito.

- En el mismo lugar:

Se de be comer siempre en el mismo lugar. El niño sabrá dónde están los utensilios necesarios para comer, y los asociará con el momento de la comida. Dependiendo de su edad y sus capacidades, se le asignarán taresas que tengan que ver con la organización de la mesa.

- De la misma manera:

Hay que avisar al niño de que se acerca el inicio de la comida para que vaya finalizando la actividad que está haciendo.

También hay que recordarle el ritual previo a sentarse a comer -ponerse el babero, lavarse las manos, poner la mesa-, y si es necesario, acompañarle mientras lo hace.

Una vez en la mesa no se debe tardar mucho tiempo en servir la comida. Los niño soportan mal las esperas, sobre todo si tienen hambre.

Para levantarse de la mesa hay que esperar a  terminar la comida. Después se recoge -dependiendo de la 
edad y capacidades del niño- y con ello se da por finalizada la rutina. 

Con esta práctica se busca la participación del niño, hacerle responsable y protagonista de las tareas. 

La motivación a estas edades depende de la actitud con la que los padres presenten las cosas. Los niños son capaces de realizar grandes esfuerzos y se entusiasman con lo que les proponen sus padres. Hay que hacer comentarios del tipo: "Me ayudas tanto...Muchísimas gracias" Y premiar su colaboración "Como me has ayudado, hemos acabado tan rápido que podemos jugar un ratito juntos"

Hay que permitirles que practiquen con la cuchara, enseñarles a utilizar el vaso, a usar palabras como "gracias" y "por favor", dejarles comer solos, decirles cómo se mete la vajilla en el lavaplatos, etc. 
Hay un sin fin de tareas que pueden ir asumiendo según van creciendo.

Mantenerse firme con las rutinas y los límites es vital para que el niño se sienta seguro. El manejo adecuado de las rutinas ayuda a prevenir y controlar conflictos, como las rabietas.



lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Qué es la economía de fichas?


La economía de fichas es un programa de puntos en el que el niño puede ganar por medio de la realización de las conductas deseadas, una serie de puntos que harán las veces de refuerzos y que más tarde podrá canjear por reforzadores materiales o de actividad.

El valor reforzante de estas fichas está directamente relacionado con el valor que para el niño tiene el objeto o la actividad por el que será canjeado.

De forma resumida, las fases y la forma de proceder en este tipo de programas son las siguientes:

- Seleccionar previamente la conducta o conductas que se quiere modificar: Ejemplo "Pedro es muy desordenado y queremos que se acostumbre a ordenar su habitación"

- Seleccionar el sistema de fichas o puntos y la forma de conseguirlos: Tanto la forma de conseguir la fichas como el valor que poseen las mismas han de ser especificados muy claramente desde el principio.  
Es necesario ponerse de acuerdo con el niño sobre los distintos componentes: la conducta que pretendemos que el niño realice, el valor de los puntos y la forma de conseguirlos.

- Para que el niño llegue a realizar correctamente la conducta que queremos, los padres o psicólogo establecerán una serie de conductas encaminadas a ello, así como el sistema para obtener los puntos según lo pactado con el niño.
Siguiendo nuestro ejemplo anterior, se podría establecer por ejemplo:

  • Si no hay nada tirado por el suelo, daremos al niño un punto.
  • Si la cama está hecha, el niño ganará un punto.
  • Por mantener la mesa ordenada, ganará otro punto.
  • Y si la ropa está recogida, ganará otro punto.
  • Finalmente, por mantener la habitación en orden, es decir, si no hay nada por el suelo, si la cama está hecha, la mesa ordenada y la ropa recogida, en lugar de los cuatro puntos anteriores, daremos al niño un total de cinco puntos. 
- El sistema que establezcan para obtener los puntos no ha de ser demasiado difícil.

- Es conveniente poner por escrito tanto los términos del programa como la anotación de los puntos que se vayan obteniendo a lo largo del mismo.

- El programa obliga a las dos partes, padres e hijos.

- No se debe dudar en modificar el programa sobre la marcha si surge alguna dificultad.

- Una vez lograda la meta o metas propuestas, y los resultados del mismo pueden considerarse satisfactorios tanto para los padres como para el niño, será el momentos de plantearse la interrupción progresiva del mismo sin perder los logros alcanzados.
Para ello puede ser conveniente acompañar a lo largo del programa la entrega de los puntos con palabras de aliento y alabanza, evitando en todo momentos criticar la conducta del niño. 



Si necesitas consejo, o quieres informarte sobre los servicios que ofrece nuestro centro, puedes hacerlo en:

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lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Cómo saber si mi hijo/a tiene un problema y necesita ayuda psicológica?

La infancia, niñez y adolescencia no son etapas fáciles para el ser humano. Tendemos a pensar que un niño, solo por el hecho de ser niño, es feliz y vive sin preocupaciones.



Pero no siempre es así. Muchos son los problemas cotidianos que pueden presentarse; en la familia, la escuela, con los amigos...que pueden aparecer en la conducta del niño o incluso en su área emocional.

Y los papás, tutores, y adultos que les rodean, debemos estar atentos y saber si están creciendo psicológicamente sanos. Porque durante esos años se va formando su autoestima, las habilidades sociales, nos formamos una opinión sobre nosotros mismos y sobre los demás, y todo ello tendrá consecuencias a lo largo de las siguiente etapas de la vida.



Y, ¿Cómo saber si el niño/a tiene algún problema y necesita ayuda?


Si en el colegio...

  • Se quejan de que "está en babia"
  • Tiene frecuentes despistes en su vida diaria: los deberes, libros, fechas de exámenes...
  • Le cuesta respetar el turno de palabra
  • Tiene grandes dificultades para permanecer sentado
  • Se quejan de la calidad de presentación de sus trabajo y libretas
  • Tiene dificultades a la hora de enfocar el estudio o en la motivación hacia el mismo: está mucho tiempo delante de los libros sin sacar provecho, anticipa que va a suspender antes de empezar a estudiar, tiene baja confianza en sí mismo a la hora de sacar buenas notas...
  • Se aburre en clase

Si en casa...

  • En ocasiones muestra intención de querer portarse bien pero no es capaz
  • Abandona sus juegos a medias
  • Tiene dificultades en el control de esfínteres
  • Tiene fobias o miedos infantiles que le ocasionan problemas en su vida cotidiana
  • Se encuentra cada vez más agresivo y/o irritable
  • Los padres comienzan a tener dificultades para que el niño se aleje de casa o de alguno de sus familiares por un periodo de tiempo, por corto que sea
  • Presentación repetida de sonidos o de gestos cuando está ansioso: tics
  • Al nacer su hermanito/a ha cambiado su comportamiento sustancialmente
  • Le cuesta controlar su comportamiento
  • Es adolescente y comienza a alterar la vida y convivencia familiar

Si en sus relaciones sociales...

  • Tiene problemas para relacionarse con niños de su edad (bien por ser tímido o porque siempre quiere imponer su opinión y termina por tener problemas con los amigos)
  • Es muy impulsivo/a o excesivamente indeciso/a
  • Se aburre en los grupos de sus misma edad, parece no tener intereses similares
  • Es adolescente y comienza a manifestar conductas de riesgo (imprudencias, relaciones con círculos donde se consume sustancias, él mismo consume sustancias, ha abandonado los estudios y ha manifestado en varias ocasiones que va a abandonarlos...)


Todas éstas son señales de que el niño/a o adolescente, puede estar teniendo algún problema que le puede afectar en su comportamiento o emocionalmente.


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